Agnosognosia

Ana deja a su madre en el Centro de Día y se va con prisa a coger el autobús para ir a su trabajo. La madre de Ana entra contenta en el Centro, ¿qué harán hoy?. Bueno, la verdad es que lo primero, es lo primero, y lo que toca nada más entrar, a primerita hora de la mañana, ¡es el desayuno!.

La comida más importante del día hay que tomársela muy en serio, un poquito de zumo, un poco de mermelada para las galletas, algo de fruta… y la inestimable compañía de alguna amiga del centro.

La madre de Ana mientras degusta su desayuno escucha a su amiga que le está contando los últimos avances en su “no enfermedad”. La amiga le dice que no entiende por qué sus hijos están tan preocupados con ella, si en realidad está perfectamente, y tampoco se le olvidan tanto las cosas. La amiga de Ana le cuenta enfadada que ayer estuvo en el médico y que el médico le dijo que tenía Alzheimer. “Ese médico está mal de la cabeza”, dice la amiga. “Todos están empeñados en decir que ya no tengo memoria”. Pero lo peor no es que le dijera eso, sino que “ahora me dicen que tengo agnosognosequé”. “Agnosognosia”, le dice una auxiliar que en ese momento les estaba sirviendo zumo. Las dos ancianas se vuelven y sonríen a la auxiliar. Ambas piensan que estas chicas son como ángeles caídos del cielo, que les ayudan en todo lo que ellas necesitan; como ahora: en decir una palabra que no sabían.

La madre de Ana pregunta a su amiga qué es esa nueva enfermedad, si es muy grave… tampoco ella la conoce, pero por el nombre que tiene, no augura nada bueno. Su amiga niega con la cabeza y le dice que sus hijos no le dieron especial importancia… “¡pero chica!, se emperran en decirme que tengo esto y lo otro, y yo no tengo nada. Estoy la mar de bien y la memoria, la tengo intacta!”. Parece haber acabado con su desayuno y la amiga se va.

La madre de Ana sigue desayunando tranquilamente. Ahora, un poco de fruta, y termina con su mejor comida del día. Está a punto de partir un kiwi, cuando de repente otra vez se sienta su amiga al lado, y le dice: “¿habrá que desayunar, no?”. La madre de Ana le mira extrañada, porque hace cinco minutos que había acabado con su desayuno… Acto seguido e interrumpiendo sus pensamientos, le empieza a contar que ayer estuvo en el médico, y que le había dicho que tenía además de Alzheimer una nueva enfermedad con nombre muy raro y blablabla…

A la madre de Ana le queda algo claro, su amiga, Alzheimer tiene, aunque no lo quiera reconocer; y lo otro, la agnosognosia, no sabía qué era, pero si el médico le había dicho que también lo tenía, no andaría desencaminado.

acepta_enfermedad

Imagen tomada de elmolinoonline.com

¿Qué es la agnosognosia?
La agnosognosia es negar por parte del enfermo la enfermedad que padece. No tiene otro síntoma que la negación de la realidad, y su curación pasa por la aceptación de dicha enfermedad. Sin duda, es una tarea fácil de decir, pero en muchos casos, complicada de realizar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s