Una decisión valiente para mil dudas

Es hora de que Ana recoja a su madre del Centro de Día. Día tras días, mes tras mes, Ana no ha fallado ni un solo día a su cita puntual; y es que su madre le espera con impaciencia para contarle lo que ha hecho ese día en el Centro.

Ana está deseando ver a su madre, y escuchar pacientemente todo lo que le cuenta, pero se siente cansada. Ana piensa que unas vacaciones le vendrían genial… pero unas vacaciones sin tener que ocuparse de su madre. En el mismo momento en el que piensa en vacaciones, piensa en dónde dejar a su madre, y ese pensamiento vuelve su mirada triste; ¿cómo va a abandonar a su madre para irse ella de vacaciones con la familia? Su madre jamás le dejó a ella para hacer sus cosas. ¿Cómo va ella a hacer eso? Pero Ana se encuentra tan cansada.

Hay días que ya no escucha con atención lo que su madre le cuenta. Asiente con la cabeza como una autómata, sin pensar siquiera en lo que le dice su madre… Y esas tampoco son formas de cuidar y atender a su madre. Pero, ¿qué puede hacer?

En menos de lo que pensaba ya ha llegado al Centro, y allí está su madre esperándola ansiosa. En cuanto se baja del coche, a la madre de Ana se le enciende la mirada al ver a su hija, y Ana nuevamente piensa “¿Cómo la voy a dejar y marcharme yo de vacaciones?” El sentimiento amargo del abandono se apodera de ella, y una vez más la tristeza hace acto de presencia.

En cuanto le da un beso a su madre, Ana le da el brazo y las dos se dirigen al coche. Antes de entrar, la madre de Ana le para en seco, y le dice a su hija que tiene la mirada triste, y unas ojeras que denotan su cansancio. Ana, le dice despreocupada que hoy ha sido un día duro en el trabajo, pero que no es más. “Lo que necesitas es descansar unos días del trabajo y de mí”, le dice la madre a su hija. Ana, atónita mira a su madre y negando con la cabeza le dice que no diga tonterías. La madre de Ana, le comenta que en el Centro, muchas de sus compañeras se suelen quedar en una residencia, mientras sus familiares pasan unos días de vacaciones.

Ana piensa que no es una mala opción, pero abandonar de esa manera a su madre, no lo ve… no le gusta… pero necesita tanto unas vacaciones…

¿No te parecería mal que me fuera una semana de vacaciones?”, le pregunta Ana a su madre.

A pesar de no ser una decisión fácil la que debe tomar Ana, hay opciones para hacer por lo menos 7 días de vacaciones… e intentarlo, bien merece la pena por la salud presente y futura.

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