Escucha… sonríe… y ¡recuerda!

La madre de Ana se ha quedado la mar de contenta en el Centro de Dia; hoy, ¡toca sesión con el psicólogo! A ver con qué nos sorprende hoy Marcelo. La madre de Ana le describe como un tipo cercano, alegre y que hace reir despertando el interés del más retraído.La madre de Ana entra contenta a su Centro de Dia, y después de los saludos diarios normales, Marcelo enseguida se acerca a ella y le anima a participar en una nueva sesión. “¿Ya?”, se pregunta la madre de Ana, “sí que tiene hoy prisa este chico”.

Entra a su despacho y se sienta en esa cómoda silla donde le suele hacer muchas preguntas. “Vaya, hoy pensaba que la sesión no sería individual…”; y es que las sesiones de grupo con Marcelo son más divertidas. Hoy nota al psicólogo especialmente risueño… “¿qué estará tramando?” piensa la madre de Ana.

Marcelo le comienza a decir que tiene una serie de canciones cuya letra no recuerda muy bien, y que necesitaría de su ayuda para poder reconocerlas. ¿La madre de Ana ayudante del psicólogo? ¡Eso sí que es emocionante!

Marcelo se le acerca, con unos cascos de música, y le pide permiso para ponérselos, a lo que la madre de Ana asiente. La anciana sigue con la mirada a Marcelo que se dirige a un moderno aparato de música y le da a un botón.

Los primeros acordes de la canción llegan seguidos de… “Yo vendo unos ojos negros, ¿quién me los quiere comprar?, los vendo por embusteros, porque me han pagado mal“…

La madre de Ana sonríe. Esa canción… esa canción la bailaba con su marido. Se la susurraba al oído. Cuántas caricias robadas a la sombra de una luna que anunciaba que había que despedirse…

La anciana, sin darse cuenta empieza a tararear una letra que se resiste a salir por sus labios como años atrás. Mira a Marcelo, que sonriente le ofrece su mano, comprendiendo ese torrente de emociones que le atraviesa.

Más te quisiera yo, más te amo yo, y todas las noches las paso, suspirando por tu amor…”

La madre de Ana no tiene palabras. Su mente ha despertado recuerdos que tenia aletargados… olores, sensaciones… y todos buenos, de una época que sin duda ya no volverá… ¡pero es tan bonito recordarla!

Música para despertar
A través de la música se pretende llegar a personas con un deterioro importante, donde cualquier otra terapia no llega.
Aprovechamos que a la mayor parte de las personas nos gusta la música, y a través de ésta se intenta suscitar una reacción placentera. Para ello se deben buscar canciones (a través de la familia, cuidadores, amigos) que se sabe que gustan al anciano-anciana.
Con este gran punto de conexión se intenta llegar a la persona, con la que se intenta establecer un puente de unión entre pasado y presente.

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