La familia al completo

Todas las grandes y las buenas historias se forjan alrededor de un fuego, con un buen bizcocho casero y al arrullo de la familia.

Recuérdame que recuerde: La familia

La familia utiliza todo su poder para proteger a sus miembros, mantenerlos seguros, darles apoyo cuando están desanimados, alentarlos cuando están inseguros, y cuidarlos cuando están enfermos.

Los López, con sus más y con sus menos son así. Quizás excesivamente protectores, peligrosamente cuidadosos, pero enormemente atentos con el abuelo y la abuela. El anciano matrimonio llevan casados muchos, “demasiados” años tal y como suele decir en broma el abuelo. Los dos están bien, con sus achaques, sus dolores diarios, sus quejas, pero son el alma mater de la familia.

Los López se afanan por ayudarles de manera que todas y cada una de las actividades que se planean es para hacerlas todos juntos, abuelos incluidos. Si hay que ir a ver el partido del nieto hasta la ciudad vecina, se va; si hay que echar una mano a la pequeña de la casa con las mates, se le echa; si el yerno necesita que le instruyan a la hora de hacer una chapucilla, el abuelo es el mejor.

Los abuelos son un tesoro que todas las familias deberían tener. Sin ellos las historias carecen de aventura, los malos no serían tan villanos y los buenos no llegarían a ser héroes.

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