Plántale cara a tu enfermedad

No es fácil asumir una enfermedad grave cuando te la diagnostican. En realidad, ninguno estamos preparados para que nos digan que tenemos cáncer, padecemos Alzheimer, o tenemos Parkinson. Eso es algo que viene, y que cuando llega, lo mejor es informarse adecuadamente de la enfermedad por un especialista, conocer de posibles tratamientos, alternativas y/o consecuencias adversas que pudiera provocar dicha enfermedad.

Sin duda estas acciones son nuestro “pistoletazo de salida”, nuestra primera labor en el diagnóstico de una enfermedad grave. Después deberemos hacerle frente, es decir asumir la enfermedad que nos va a tocar vivir… o no. En ocasiones perdemos mucho tiempo en este punto, y eso corre en nuestra contra. Cuanto más tiempo pasemos empeñados en no asumir nuestra enfermedad, será tiempo desaprovechado. Sin embargo, cuando una persona no sea capaz de asumir su enfermedad, deberá recurrir a ayuda especializada. Aceptar lo que a uno le toca vivir, es un gran paso dentro de todos los que debemos dar en aras de una recuperación, o de sobrellevar una enfermedad de la mejor manera posible.

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Una vez que somos conscientes de la enfermedad, lo mejor es rodearse de gente dispuesta a echarnos una mano en momentos puntuales, en los que necesitemos ayuda; bien puede tratarse de asociaciones, especialistas, voluntarios, amigos…

Solos no podemos hacer frente al cambio tan radical que van a sufrir nuestras vidas ante una enfermedad. Hijos, parejas, compañeros, amigos… deben saber qué va a pasar, cómo actuar y sobre todo a qué se enfrentan. La gente que nos rodea debe tener toda la información en sus manos, para saber cómo ayudarnos.

Cuando una enfermedad aparece, no sólo la sufre el enfermo, sino todo el círculo familiar que le rodea, que debe apoyarle de manera conjunta. Cuando todas las fuerzas apuntan hacia una misma dirección, se convierten en una única fuerza capaz de mover montañas.

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