El equipo KAS rueda de nuevo

Begoña no hace más que incitarle a Antonio para que se mueva, para que haga ejercicio… pero Antonio está vago. Necesita una motivación. Quizás si hiciera algo con su amigo Marcial, todo sería más fácil.

Antonio, con tal de que Begoña le deje de dar la murga, coge el teléfono y llama a su amigo. “Marcial, ¿qué te parece si hacemos un poco de ejercicio?” A Marcial no hay que insistirle demasiado; se apunta a un bombardeo, y si es con Antonio, incluso va haciendo cola. Marcial le propone a Antonio que podían coger las bicis que él guardaba en su garaje y dar una vuelta… aunque pensándolo bien… ¿se acordarán de andar en bici?

A Antonio le parece una idea estupenda. ¡Pues no se hable más! A dar una vuelta por algún carril bici.

recuerdame_que_recuerde_diversion_paseo_biciLos dos amigos quedan en ir al garaje para ver el estado de las bicicletas, y sobre todo de las ruedas. Cuando se encuentran, ambos se miran con una sonrisita de medio lado, picarona, que dice más que mil palabras. ¡¡¡Otra vez la van a montar parda!! Begoña que les acompaña, reconoce perfectamente esa sonrisa entre ambos amigos, “¡qué miedito dan!”, piensa la cuidadora de Antonio.

Cuando ven las bicis, a Marcial y a Antonio se les ilumina la mirada. “¡Qué preciosidades!” piensa Marcial; “¡qué pedazo bicicletas!” exclama Antonio. A Begoña le parecen dos antiguallas… pero viendo la emoción de los dos amigos,  ¡cualquiera dice nada!. Ante la atenta mirada de Begoña, y las mil y  una recomendaciones de precaución que les da, ambos se montan en las bicicletas y tras comprobar que ruedas, frenos y cadena están en buen estado, se disponen a hacer una pequeña ruta.

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Marcial mira a su amigo y de ipso facto se quita la camisa para dejar al descubierto el afamado maillot del equipo KAS. ¡Oh señor! Antonio se muere de envidia; siempre quiso tener un maillot del KAS. Y como si Marcial le leyera la mente a su amigo, saca otro maillot, de la misma talla y época para Antonio. Begoña no se lo puede creer, se acaban de montar un mini equipo en menos que canta un gallo. La cuidadora, alza el brazo y les da una salida, que antes de que lleguen a meta, ya es triunfal.

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Eusebio Velez. Imagen tomada de cyclingarchives.com

¿Qué se trabaja con el paseo en bici?
· Hacemos ejercicio.
· Trabajamos la destreza y coordinación al poner en marcha todos nuestros sentidos en funcionamiento.
· Si andamos en bici con otras personas, fomentamos la socialización.
· Recordamos viejos tiempos (reminiscencia).
· Sin duda nos divertimos, algo muy importante y fundamental.

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Un huevo de Pascua

Huele a chocolate. Se ve chocolate por todas partes. Se siente el chocolate.

Miguelito está como loco. Parece estar viviendo en un sueño, donde todo es de color marrón adornado con nubes de colores.

Miguelito tira de su abuela de un escaparate hacia otro: “abuelaaaaaaa, miraaaa”. “Uoooooh, ¡qué pasada!”. Todo está hecho a lo grande: grandes gallinas de chocolate, un huevo disfrazado de mexicano, también de chocolate; peces con recubrimiento de colores, también de chocolate. Pero lo más espectacular es una fuente que emana chocolate constantemente sin cesar. Esa fuente, incluso le ha impresionado a la abuela Marta.recuerdame_que_recuerde_fuente_chocolate_movilidad_memoria

Miguelito le pregunta a su abuela: “Abuelita, ¿Cuándo tú eras pequeña, había tantas figuras de chocolate?” Marta comienza a recordar. Recuerda que durante la Semana Santa iba a la iglesia. También recuerda las procesiones que iban a ver, ¡algunas de noche! Era de las pocas veces que trasnochaba. Pero no recuerda tanto chocolate. La verdad es que no recuerda que comiera chocolate como algo normal. En raras ocasiones, y nunca en Semana Santa. Pero sí recuerda los huevos de Pascua. Huevos cocidos a los que se les decoraba la cáscara. Unas pinturas y un poco de paciencia, hacían verdaderas obras de arte.

Miguelito que siempre piensa en su abuela le dice que le va a pedir a su madre que compre dos huevos de chocolate, de los bonitos, de los adornados. Uno para él, y otro para su abuela, que cuando era pequeña, no tuvo uno.

Este niño, sabe ser endiabladamente cariñoso y considerado sin quererlo. Es un niño que sabe cómo ganarse a su abuela, aunque no haga falta.

Los dos, cada uno con su huevo, lo van sacando cuidadosamente de su envoltorio. Miguelito está ansioso por comérselo, y Marta, un poco más lenta que Miguelito se afana en soltar el lacito, y el plástico que envuelve su huevo de Pascua, para hincarle el diente, con las mismas ganas que su nieto.

Nunca un huevo de chocolate de Pascua le supo mejor a Marta.

¿Qué conseguimos con el huevo de Pascua?
– Marta trabaja la memoria al recordar cómo eran los huevos en su época de juventud.
– Trabaja la destreza manual, atención y concentración al desenvolver cuidadosamente y con paciencia el huevo.
– Comer algo que asiduamente no come, hace que a través de los sabores rememore experiencias y épocas anteriores. Si le animamos a que nos las cuente, haremos un trabajo de memoria extra excelente.

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