Amigos de papel

Hoy Miguelito quiere hacer algo especial por su amiga Susi. Su amiga lo está pasando mal desde que su pez “Nemo” murió. Llora cuando su madre le deja a las puertas del colegio, llora cuando algún niño se mete con ella… ¡¡llora por todo!!

A Miguelito no le parece que sea para tanto… al fin y al cabo era un simple pez. Para Miguelito la solución sería fácil: comprar otro y punto final. Pero su abuela Marta le explica que si Susi está triste, es porque quería mucho a su pez. “¿Se puede querer taaaanto a un pez?”, se pregunta Miguelito. La abuela Marta le explica que cada uno sentimos de una manera diferente las cosas, y que lo que para él es una tontería, para otra persona puede ser terrible. La abuela Marta le recuerda a Miguelito, lo mal que lo pasó cuando su camión de juguete se rompió y lloró desconsoladamente durante una tarde entera. “¡Abuelaaaa!, que era el camión que me había regalado el tío Alberto!”. Para Miguelito, su camión roto supuso una gran pérdida. Irreparable. Entendía que para él aquello fue importante, pero seguramente no lo habría sido para su amiga Susi. A Susi no le gustan los camiones. ¡Es una chica!

Empeñado en hacer algo que alegrara a su amiga le preguntó directamente a su abuela: “Abuela, ¿Qué os gusta a las chicas?”. ¡Ay madre!, ¿cómo iba a saber la abuela Marta a su edad lo que le podía gustar a una niña de seis años? ¿Sería demasiado mayor para una muñeca? ¿Sería demasiado pequeña para regalarle una flor? ¿Qué demonios se les gustaba a los niños de hoy en día?

Miguelito, apoyado en la mesa, con los brazos cruzados, y la barbilla apoyada en sus manos, miraba con los ojos abiertos a su abuela, esperando insistentemente la Gran Respuesta.

Marta comenzó a recordar lo mucho que le gustaba a ella dibujar cuando era pequeña. Le gustaba hacer dibujos de todo tipo, para todo el mundo. Igualmente, le entusiasmaba que le regalasen alguno, donde dijera lo buena amiga que era, o la felicitaran por su cumpleaños. ¡Dicho y hecho! Marta con una gran sonrisa le dijo a su nieto: “¿por qué no le haces un dibujo con muchos colores a tu amiga y le pones algo bonito?

Ohhhhh! La abuela Marta es única. Es genial. Tiene unas ideas que nadie tiene, piensa Miguelito. Le parece que hacer un dibujo para Susi, sería genial. ¡Lo más! Encima, ya sabe qué va a dibujar.

Miguelito coge un folio, sus lápices de colores y comienza a dibujar. Después de un buen rato, la abuela Marta se le acerca y cuando ve lo que el niño está pintando, se queda de piedra. Miguelito, con mejor estilo que el de Picasso, da su toque final y dice: “¡Perfecto!”. Sin duda será algo que Susi, no podrá olvidar: un enorme cielo azul, con unos ángeles muy especiales: el camión de Miguelito y el pez de Susi…. ¿Le gustará el dibujo a su querida amiga?

nemo

Imagen tomada de Disney.es

¿Qué trabajamos con el dibujo de Miguelito?
Reminiscencia (el recuerdo)
Empatía (ponerse en el lugar de Susi e intentar entrever qué le puede gustar)
– Se fomenta unos valores positivos al enseñar al niño, que todos tenemos diferentes formas de ver y sentir la vida.
– Se fomenta la relación entre abuela y nieto, donde a Marta se le refuerza la autoestima al poder ayudar a su nieto. A su vez, Miguelito ve en su abuela una ayuda estimable.

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