¿Cómo adaptar una vivienda para personas con demencia?

En este post y en próximas entradas dedicaremos nuestras líneas a hablar sobre la necesidad de adaptar las viviendas en las que residan familiares con Alzheimer, u otras demencias. ¿Por qué?, os preguntaréis muchos. La razón es que debido a la pérdida progresiva de sus capacidades cognitivas, sensoriales y afectivas, diferentes elementos de las viviendas que en situaciones normales no suponen ningún riesgo, con un enfermo de Alzheimer se pueden convertir en riesgos importantes.

CONSEJOS A TENER EN CUENTA
1.- Se debe potenciar la autonomía física del enfermo. Para ello mejoraremos la accesibilidad, eliminaremos elementos de riesgo, añadiremos opciones que estimulen capacidades que ya tiene, y se deberán compensar sus capacidades funcionales, sensoriales y motoras.
2.- Debemos favorecer su seguridad psíquica mediante mecanismos que palien su desorientación espacial y temporal.
3.- Proporcionaremos una estimulación sensorial adecuada (evitaremos ruidos estridentes y luminosidad excesiva)
4.- Respetaremos su intimidad en alguna “zona” sin perjuicio de su seguridad.
5.- Debemos favorecer la relación social de su entorno.
6.- Facilitaremos en todo lo posible la labor del cuidador.

OBJETIVOS A CUMPLIR EN LA ADAPTACIÓN DE LA VIVIENDA
1.- Debemos compensar la reducción de sus capacidades mentales (mediante pistas, técnicas de orientación…) y funcionales (asideros, luz nocturna…).
2.- Debemos prevenir los accidentes y caídas (especial cuidado con alfombras, mobiliario no canteado…)
3.- A lo largo de la demencia las necesidades del enfermo irán variando y aumentando. Para ello, deberemos adaptar la funcionalidad de la casa para que ésta se acople a cada estadio del paciente.
4.- Disminuir la fatiga y el estrés del cuidador (Evitar Síndrome del Burnout).

RIESGOS QUE DEBEMOS MINIMIZAR (intentar eliminar) EN LOS DOMICILIOS
1.- Debemos evitar los suelos resbaladizos, desniveles, escaleras y peldaños.
2.- Prestar especial atención a los cables eléctricos dispuestos por el suelo en zonas de paso.
3.- Evitar objetos de cristal y elementos decorativos que se puedan caer o romper.
4.- Ventanas, espejos y otro tipo de mobiliario que pueda deslumbrar deberemos considerarlos como riesgos de nuestra vivienda.
5.- Puertas, balcones y ventanas sin medidas de seguridad.
6.- La iluminación escasa o que produzca sombras es muy importante ya que al eliminar estos riesgos, reduciremos la posibilidad de caídas, golpes y sensación de miedo (sombra reflejada).
7.- Evitar electrodomésticos sin medidas de seguridad (túrmix, plancha, fuego, etc…)
8.- Mecheros, cerillas…. Objetos que puedan producir fuego.
9.- Productos tóxicos como medicamentos o productos de limpieza, que nunca deben estar a su alcance.
10.- Elementos que puedan quemar (estufas, radiadores, tubos de conducción de agua caliente…)
11.- Mantener fuera del alcance utensilios cortantes (cuchillos, tijeras, hojas de afeitar…)
12.- La basura.

En próximas entradas seguiremos ahondando en este tema, tan necesario tanto para familias, cuidadores, así como para personas con Alzheimer u otras demencias.

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Investigando el Parkinson: una realidad y un futuro

Hoy Antonio se va a dedicar a una de sus aficiones preferidas: leer el periódico. Pero el periódico de verdad, el de siempre, el de toda la vida: el de papel.

Sabe por todo lo que cuenta la tele, y lo que le dice Begoña, que ahora los jóvenes leen el periódico por el ordenador. Pero eso no es placentero. ¿Qué hay mejor que leer el periódico en su butaca favorita y con su cafecito caliente? Eso es un placer.

Cuando Antonio le pide a Begoña el periódico, ésta se lo pasa doblado por la página 7, y le dice que lea detenidamente el artículo que se incluye en dicha página, ya que supone que le interesará mucho. Antonio lee un gran titular que dice: “Biodonostia colabora con la Fundación Michael J .Fox para frenar el párkinson”. ¿Y qué tiene que ver ese señor con él? La cuestión es que a Antonio, ese nombre le suena. Begoña enseguida le aclara que es el famoso actor de Regreso al Futuro. ¡Entonces cae Antonio! Esa película la había visto varias veces junto a Marcial… ¡menudo coche el Delorean!  Si hubiese tenido una joya de esa en sus manos… Begoña le dice a Antonio, que ha oído que la fundación Michael J Fox fue creada por el actor, a raíz de que le diagnosticaran Parkinson a la temprana edad de 30 años. Un caso precoz, piensa Antonio. El artículo se refiere a que la fundación ha destinado una importante suma de dinero, para investigar sobre la patología. Antonio, enganchado ya por la temática del artículo, lee los términos en los que se va a realizar la colaboración y la investigación de la enfermedad.

A Antonio siempre le interesa todo lo que se pueda contar sobre el Parkinson, y sobre todo de la inversión económica que se pueda hacer para investigar una posible cura. Está convencido de que a él no le llegará esa panacea, pero si en un futuro, que espera que no sea muy lejano, se puede conseguir para otros, todos los esfuerzos que se hagan habrán valido la pena. Quizás, piensa, que si consiguiera el mítico Delorean podría transportarse al futuro y conseguir una posible cura, ¿por qué no?

delorean

Imagen tomada de la web marcadecoche

Para más información:
Federación Española de Parkinson
Biodonostia
Fundación Michael J Fox

Plántale cara a tu enfermedad

No es fácil asumir una enfermedad grave cuando te la diagnostican. En realidad, ninguno estamos preparados para que nos digan que tenemos cáncer, padecemos Alzheimer, o tenemos Parkinson. Eso es algo que viene, y que cuando llega, lo mejor es informarse adecuadamente de la enfermedad por un especialista, conocer de posibles tratamientos, alternativas y/o consecuencias adversas que pudiera provocar dicha enfermedad.

Sin duda estas acciones son nuestro “pistoletazo de salida”, nuestra primera labor en el diagnóstico de una enfermedad grave. Después deberemos hacerle frente, es decir asumir la enfermedad que nos va a tocar vivir… o no. En ocasiones perdemos mucho tiempo en este punto, y eso corre en nuestra contra. Cuanto más tiempo pasemos empeñados en no asumir nuestra enfermedad, será tiempo desaprovechado. Sin embargo, cuando una persona no sea capaz de asumir su enfermedad, deberá recurrir a ayuda especializada. Aceptar lo que a uno le toca vivir, es un gran paso dentro de todos los que debemos dar en aras de una recuperación, o de sobrellevar una enfermedad de la mejor manera posible.

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Una vez que somos conscientes de la enfermedad, lo mejor es rodearse de gente dispuesta a echarnos una mano en momentos puntuales, en los que necesitemos ayuda; bien puede tratarse de asociaciones, especialistas, voluntarios, amigos…

Solos no podemos hacer frente al cambio tan radical que van a sufrir nuestras vidas ante una enfermedad. Hijos, parejas, compañeros, amigos… deben saber qué va a pasar, cómo actuar y sobre todo a qué se enfrentan. La gente que nos rodea debe tener toda la información en sus manos, para saber cómo ayudarnos.

Cuando una enfermedad aparece, no sólo la sufre el enfermo, sino todo el círculo familiar que le rodea, que debe apoyarle de manera conjunta. Cuando todas las fuerzas apuntan hacia una misma dirección, se convierten en una única fuerza capaz de mover montañas.