El Síndrome de Burnout: los inicios

Begoña ha quedado hoy en ese tiempo que dispone para ella, con una amiga para tomar un café. Antonio está en buenas manos, así que es momento de disfrutar.

Tal y como sucede cada vez que se juntan las dos amigas, comienzan a hablar de sus respectivos trabajos. La amiga de Begoña, al igual que ella, también cuida a una anciana desde hace años. Begoña le cuenta las últimas “hazañas” de Antonio, y ambas ríen animosamente. Sin embargo en un momento pausado del café, la amiga de Begoña le empieza a contar cómo se encuentra desde hace más o menos un mes.

La amiga de Begoña, con semblante serio y voz temblorosa comienza a contar que desde hace ya un tiempo se encuentra irascible, nerviosa y enfadada. Se enfada por todo y con todo lo que hace su anciana. Lo que antes le parecía divertido, ahora le molesta, le exaspera y no entiende por qué. Sigue contando lo mucho que le cuesta salir de casa y quedar con sus amigas; de hecho, le ha costado mucho decir que sí a la invitación de Begoña para tomar un café. Begoña asiente a todo lo que le cuenta su amiga y empieza a pensar en los síntomas que le describe y le anima a que le cuente más.

La amiga de Begoña con voz apesadumbrada le cuenta un episodio con su anciana. Ella le había sugerido a la anciana que estuviera un rato sentada mientras le preparaba la merienda. La anciana inquieta por tomar su café con leche, se había aventurado a prepararlo ella misma. La amiga de Begoña, en un arrebato de furia e ira había chillado como nunca a la anciana. Según se producía la escena, la amiga de Begoña se estaba dando cuenta de su actitud y en cuanto todo se calmó, el sentimiento de culpa se adueñó de ella. No podía asimilar lo que había pasado. No entraba en su cabeza tal comportamiento. Ella no era así. Jamás había sido así. Todos esos pensamientos se agolparon en su cabeza y no pudo más que echarse a llorar. El llanto la acompañó durante una media hora larga… interminable.

La amiga de Begoña, con ojos vidriosos y mirada suplicante de ayuda le pregunta: “Begoña, ¿qué me está pasando?”

Begoña se levanta de su asiento, se acomoda más cerca de su amiga, le coge una mano, se la acaricia y le dice: “Tranquila. Lo que estás viviendo es normal porque tu trabajo te está sobrepasando. Se llama síndrome de Burnout, o síndrome del quemado. Yo estaré contigo y entre las dos, buscaremos la forma de superar esto”.

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Imagen tomada de commons.wikimedia.org

Para más información sobre el síndrome de Burn-out:
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