Cuidar al cuidador (El Síndrome de Burnout –Parte II)

Begoña ha quedado hoy con su amiga. Antonio se queda en buenas manos: Marcial y él tienen la revancha de la brisca. ¡Una gran partida!.

Begoña lleva días preguntándose qué tal estará su amiga. Desde que hablaron la última vez sobre sus problemas, no han vuelto a verse. Sin embargo, son varias las veces que han hablado por teléfono para hablar del síndrome que le está afectando: El síndrome de Burnout.

La amiga de Begoña ha dado, desde el primer momento que hablaron, un paso muy importante. Un paso de gigante: ha reconocido abiertamente que tiene un problema. Por ello, Begoña está orgullosa de su amiga. No es fácil reconocer que uno mismo tiene un problema; pero su amiga, lo ha hecho.

Begoña le comentó a su amiga que lo siguiente que debía hacer era disponer de más tiempo para ella misma. Por esta razón, era condición indispensable pedir ayuda a la familia de su anciana, la persona que ella cuidaba. Necesitaba que le liberasen de ciertas horas al día… de unas cuantas a la semana si quería irse reponiendo, y estar en condiciones tanto de quererse a ella misma, como de querer a su anciana.

Begoña había estado pensando que además del tiempo del que iba a disponer, gracias a la ayuda que le iba a dar la familia de la anciana a la que cuidaba, estaría bien buscar ayuda profesional. Begoña había estado informándose, y en la ciudad donde ellas vivían había una asociación de ayuda a personas, familiares y cuidadores de personas con demencias, que trataban en charlas y a nivel individual este tipo de síndromes. A Begoña le pareció una idea estupenda. Esperaba que también lo fuera para su amiga.

Ahora el nuevo objetivo que debía tener la amiga de Begoña, era gestionar esos “huecos” de los que iba a disponer cada día. Debía aprovecharlos e intentar relajarse para ir superando los malos momentos que estaba pasando.

Absorta en sus pensamientos, Begoña no se dio ni cuenta de que su amiga ya había llegado y la buscaba con la mirada. Levantó la mano para saludarla y lo primero que vio fue una sonrisa tranquila, que le indicó que todas las pautas que le había dado a su amiga, iban por buen camino.

Pasos importantes conseguidos:
Reconocer que tenemos un problema es dar un gran paso en aras de solucionarlo.
– Es importante pedir ayuda a la familia de la persona que se cuida. Además de tener más tiempo el propio cuidador/a, la familia se implica más entre ellos mismos y con su familiar. De esta manera son más conscientes de la enfermedad de su familiar, y logran en definitiva apoyarse mutuamente entre ellos mismos.
– Lo que logramos con todos estos pasos es que el cuidador tenga más tiempo para sí mismo. En definitiva: cuidamos al cuidador.

Mona_Lisa,_by_Leonardo_da_Vinci,_from_C2RMF_retouched

Imagen tomada de Wikimedia Commons

Anuncios

El Síndrome de Burnout: los inicios

Begoña ha quedado hoy en ese tiempo que dispone para ella, con una amiga para tomar un café. Antonio está en buenas manos, así que es momento de disfrutar.

Tal y como sucede cada vez que se juntan las dos amigas, comienzan a hablar de sus respectivos trabajos. La amiga de Begoña, al igual que ella, también cuida a una anciana desde hace años. Begoña le cuenta las últimas “hazañas” de Antonio, y ambas ríen animosamente. Sin embargo en un momento pausado del café, la amiga de Begoña le empieza a contar cómo se encuentra desde hace más o menos un mes.

La amiga de Begoña, con semblante serio y voz temblorosa comienza a contar que desde hace ya un tiempo se encuentra irascible, nerviosa y enfadada. Se enfada por todo y con todo lo que hace su anciana. Lo que antes le parecía divertido, ahora le molesta, le exaspera y no entiende por qué. Sigue contando lo mucho que le cuesta salir de casa y quedar con sus amigas; de hecho, le ha costado mucho decir que sí a la invitación de Begoña para tomar un café. Begoña asiente a todo lo que le cuenta su amiga y empieza a pensar en los síntomas que le describe y le anima a que le cuente más.

La amiga de Begoña con voz apesadumbrada le cuenta un episodio con su anciana. Ella le había sugerido a la anciana que estuviera un rato sentada mientras le preparaba la merienda. La anciana inquieta por tomar su café con leche, se había aventurado a prepararlo ella misma. La amiga de Begoña, en un arrebato de furia e ira había chillado como nunca a la anciana. Según se producía la escena, la amiga de Begoña se estaba dando cuenta de su actitud y en cuanto todo se calmó, el sentimiento de culpa se adueñó de ella. No podía asimilar lo que había pasado. No entraba en su cabeza tal comportamiento. Ella no era así. Jamás había sido así. Todos esos pensamientos se agolparon en su cabeza y no pudo más que echarse a llorar. El llanto la acompañó durante una media hora larga… interminable.

La amiga de Begoña, con ojos vidriosos y mirada suplicante de ayuda le pregunta: “Begoña, ¿qué me está pasando?”

Begoña se levanta de su asiento, se acomoda más cerca de su amiga, le coge una mano, se la acaricia y le dice: “Tranquila. Lo que estás viviendo es normal porque tu trabajo te está sobrepasando. Se llama síndrome de Burnout, o síndrome del quemado. Yo estaré contigo y entre las dos, buscaremos la forma de superar esto”.

recuerdame_que_recuerde_burnout_cuidador_quemado_sindrome_quemamiento

Imagen tomada de commons.wikimedia.org

Para más información sobre el síndrome de Burn-out:
Enlace a la Wikipedia
Enlace al blog Mariposas del alma