El remedio contra los dolores: la natación

Hoy el abuelo López se ha levantado con: dolor de rodillas, dolor de brazos, dolor de piernas, dolor de manos, dolor de todo. Le duelen hasta las pestañas. La abuela está con alguna que otra molestia, pero nada grave.

El abuelo se ha levantado de mala gana, y lo primero que ha decidido es ir a visitar a su médico de cabecera. Esto no puede seguir así; algo tiene que haber que le quite todos los dolores que siente.

Después de una breve charla con la telefonista del ambulatorio, y dejándole bien claro que lo suyo es urgente porque tiene demasiados dolores, ha concertado una cita para las 11 de la mañana. Hay tiempo. Sigue sus hábitos diarios: la ducha, hacer la cama aunque duelan los riñones, desayunar junto a su mujer, recoger y fregar los utensilios de toda la familia, despedir a los nietos que se van al colegio, y listo para ir al médico.

Los abuelos se dirigen al centro casi con media hora de antelación. Siempre es mejor llegar antes. Allí esperan, esperan y esperan hasta que el médico les hace pasar. A la pregunta inconsciente de: “¿qué les sucede?”, el abuelo López empieza a narrar detalladamente toda una lista interminable de dolores. Ni la lista de la compra del mes  podría ser tan extensa. El médico asiente a todo lo que el abuelo le cuenta, y después de un buen rato responde: “Básicamente usted tiene dolores musculares, y de huesos, verdad?”. El abuelo, molesto con tan simple apreciación responde que “básicamente no”. Sus dolores no son básicos, ¡faltaría más! El abuelo López le dice a ver si no le puede recetar algo para esos dolores. Por la mirada que le echa el médico, intuye una respuesta que no le va a convencer demasiado.

El médico le dice que antes de inclinarse por algún medicamento, “le recomendaría  la práctica de la natación como actividad suave, pero a la vez beneficiosa“. Al abuelo López se le empieza a poner la frente roja, las orejas más rojas, la vena del cuello (esa que se le hincha cuando se enfada), parece que le va a estallar. La abuela que le conoce mejor que nadie, le agarra de la mano, le mira dulcemente y asiente a su marido con la cabeza. Esos ojos tranquilizan. Esa mirada, apacigua. Quizás el médico tenga razón: la natación le vendrá bien.

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Los abuelos salen del ambulatorio y ya en la calle la abuela le dice a su marido que antes de ir a casa, se van a pasar por una tienda de deportes a comprar dos trajes de baño. ¿Dos? La abuela mira a su marido y le dice: “no te creerás que te voy a dejar solo en una piscina llena de jóvenes nadadoras, ¿verdad?”.

Beneficios de la natación
– Realizamos un trabajo cardiovascular muy importante. La sangre fluye por todo el cuerpo, favoreciendo la irrigación de todas las zonas.
Trabajo pulmonar: conseguiremos que la capacidad para respirar, los pulomes, cojan más oxígeno; lo que nos permitirá tener más resistencia conforme vayamos practicando con asiduidad.
Trabajo muscular. La natación permite no forzar en exceso las articulaciones, debido a que en el agua nos encontramos en un ambiente más protegido y fuera al alcance de golpes.
– Sin duda conseguiremos relajarnos.
– Realizar este deporte como actividad diaria, hará que se cree una rutina muy beneficiosa.
– La práctica de cualquier deporte, en este caso un poco de natación, proporciona alegría.

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